ORIGEN DE LAS VACUNAS Y EL DESCUBRIMIENTO DE LA PENICILINA


ORIGEN DE LAS VACUNAS

En 1798, el médico rural inglés Edward Jenner observó que las personas que por casualidad se infectaban con secreciones provenientes de pústulas de viruela de las vacas, no solían contraer la enfermedad.

 Jenner se dio cuenta de que el contacto del organismo con estas cepas vacunas, además de no representar un peligro para el ser humano, era suficiente para que el sistema inmunitario generase defensas y afrontara con cierta inmunidad las epidemias. Éste fue el primer esfuerzo sistemático por combatir una enfermedad mediante la inmunización es decir la vacunación.

 La medicina oficial, decidió que a este método se le denominara como vacunación, en honor a las vacas de Jenner. A partir del año 1800, casi todos los países europeos fueron introduciendo paulatinamente la práctica de la vacunación, especialmente en la población infantil.

 En 1885, Louis Pasteur puso a punto la primera vacuna para proteger a seres humanos contra la rabia. Las anatoxinas diftérica y tetánica se introdujeron a principios del siglo XX; la vacuna con el bacilo Calmette-Guérin, contra la tuberculosis, en 1927; la vacuna antipoliomielítica de Salk en 1955 y las vacunas contra el sarampión y la parotiditis en los años sesenta.

https://youtu.be/fWcUYJIRMx0

DESCUBRIMIENTO DE LA PENICILINA

El 15 de septiembre de 1928, el científico británico Alexander Fleming anunció el descubrimiento de la penicilina

Fleming se encontraba estudiando bacterias de estafilococo para entonces pero, luego de ausentarse casi por un mes de la ciudad de Londres, olvidó una placa de petri en la que se contenían bacterias cerca de una ventana abierta. Al regresar a sus experimentos, se encontró con que su experimento se había estropeado pues las muestras se habían contaminado con una especie de moho que había entrado con el viento. 

La bendita curiosidad de Fleming hizo que el científico en lugar de tirar su experimento arruinado a la basura, colocase su placa de petri al microscopio. Lo que observó fue que no solo el moho había contaminado todo el contenido de la placa, sino que alrededor de éste, había un claro, una zona limpia en la que el moho había matado a las bacterias. Luego de identificar el moho como hongos de Penicillium, Fleming fue optimista acerca de los claros resultados: el Penicillium eliminaba las mortales bacterias Staphylococcus de una vez por todas.




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